El viernes 17 de Junio de 2016 a las 9:00 de la mañana…

sonó el cotidiano tintineo que nos recuerda que ha entrado un nuevo correo electrónico. La pantalla del teléfono resume dejando ver la procedencia del correo en la cual se vislumbra la palabra STEM.

Una breve ojeada y el segundo párrafo empieza a ponerme nervioso. No podía dar crédito a los que estaba leyendo, os prometo que no se me podía pasar por la mente. Os muestro un fragmento:

 

“Buenos días Segundo,

 

Las alegrías siguen, que sepan que os vais de viaje en octubre pues sois los ganadores del primer lugar con los proyectos:

 

·Educación Digital: Arpa Láser

·E-Health: Monitor de ritmo cardíaco y temperatura corporal vía WIFI

·Smart Industry: IMIBOT. Un brazo robot que imita el movimiento.

 

Por favor haz extensible nuestras felicitaciones a los chicos que han participado, tenemos muchas ganas de veros en persona. Nos vemos el 22 en Madrid.”

 

¡Tricampeones en un concurso nacional de robótica! Ni en mis mejores sueños.

Había visto todos los proyectos que competían, proyectos muy buenos que todos ellos podrían haber ganado. Enhorabuena por el gran trabajo que han realizado el resto de los centros.

Ciertamente el trabajo que hemos realizado ha sido muy duro pero tal vez el punto en el que hemos sido muy exigente ha sido la documentación. Hemos intentado justificar matemáticamente y técnicamente cada detalle de nuestros proyectos. Os podéis imaginar las horas que hemos trabajado.

Lo que más me tranquiliza como profesor es ver recompensado el enorme esfuerzo que ha realizado el grupo de alumnos/as y que hemos tenido la suerte de ver materializado. El premio es ilusionante, pero el tesoro que se han llevado ha sido la inmensa cantidad de valores que se han recogido por el camino, fruto del intenso trabajo y las relaciones de equipo. Sí, este año hemos formado un gran equipo, un equipo ganador.

Hay profesores detractores de los concursos por el objetivo materialista. Mi experiencia es todo lo contrario. Cualquier metodología tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero la motivación y entusiasmo con la que han trabajado este año jamás la había visto en un grupo. Cuando uno pesa las ventajas e inconvenientes, comprueba que las ventajas ganan por goleada a los inconvenientes. No me cabe duda que las iniciativas como desafío STEM suponen un impulso a los valores de nuestros chavales/as y un intento de mejora de la calidad científico-técnica del panorama nacional.

Por último y para tranquilidad del resto de los centros, nuestro colegio, el Colegio Calasancio Hispalense tiene relación CERO (ninguna relación) con la Fundación Telefónica. Si alguien pone en duda la calidad técnica de nuestro equipo le invito a que venga a nuestro centro o nos pregunte por correo en que consiste nuestro trabajo. También os comento que no todas las generaciones son iguales, tengo un grupo de luchadores y espero de verdad tener un buen equipo en la siguiente… pero… nunca se sabe.