Page 3 - Revista Calasanz 38
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 H Editorial Evaluar
en el siglo XXI
abituados a exámenes y a cali cacio- atrás, se despidan de nosotros y del nes sobre una nota máxima de diez, cole, el suyo, con un hasta siempre. los avances en el campo de la edu- Todo ello, por supuesto, en sintonía cación van a suponer a nuestra co- con el que os hemos dado a conocer munidad educativa todo un reto. Así, con el nombre de per l competen- deberemos acostumbrarnos a que lo cial del alumnado, que no es otra cosa impor tante no es la cali cación que que lo que junto a todos vosotros y, nuestros alumnos obtienen cuando cómo no, a ellos, queremos construir: realizan un examen o presentan un quienes queremos que lleguen a ser, trabajo, sino a que las competencias y tanto a nivel académico como a nivel destrezas que dichas pruebas re ejan personal, el resultado  nal de su edu- hayan sido o no adquiridas. cación académica y de su formación
La LOMCE supone para todos un ética y moral.
cambio drástico de planteamientos. Y dentro de este proceso, no ol-
Ya no nos preocupan tanto los con- tenidos, que por supuesto siguen te- niendo cabida en nuestras aulas, sino su aplicación a contextos auténticos y las estrategias de las que nuestros estudiantes se valen para solucionar problemas y situaciones hipotéticas. No olvidemos que, nacidos en la era de las nuevas tecnologías, disponen de dichos contenidos al alcance de un clic o desde la pantalla táctil de sus tablets y móviles, por lo que lo verda- deramente interesante es enseñarles qué hacer con ellos, cómo usarlos.
Así, encontramos entre los criterios de evaluación asignados a las distin- tas materias una gran amalgama de verbos más allá de conocer o saber: el alumno aplica, el alumno utiliza, el alumno investiga... ¿Y cómo eva- luar todos estos “nuevos” saberes? Ahí es donde reside precisamente el reto para los docentes: en el diseño de nuevos instrumentos con los que medir dichas habilidades: PBL (apren- dizaje basado en problemas), debates, presentaciones orales..., y todo un abanico de posibilidades abiertas y a disposición de los profesores para sacar el máximo rendimiento al po- tencial de nuestros alumnos, prepa- rándolos para el mundo exterior que les espera cuando, echando la vista
videmos que vamos a necesitar ha- bituarnos a nuevos términos, es- pecialmente a los de estándares e indicadores, los cuales señalan preci- samente la concreción de los nuevos criterios de evaluación de cada una de las materias: cada “saber hacer” ha sido parcelado y organizado, con- cretando al docente cuál debe ser su grado de exigencia y permitiendo al mismo tiempo que el propio alumno sea conocedor y partícipe de su pro- pio proceso de aprendizaje y del gra- do de consecución de los objetivos, sin que le asalte la duda: ¿qué esperan de mí?
Dispongámonos positivamente a toda esta vorágine que se nos avecina y en la que parece que nos encon- tramos irremediablemente inmersos: en primer lugar, porque creemos  r- memente en la necesidad de un giro radical que adecúe la educación a las necesidades futuras de nuestro alum- nado; en segundo, porque es impe- rativo legal. ¡No tengamos miedo al cambio! Abracemos la oportunidad que nos ofrece. Eso sí, agarrémonos que vienen curvas..., pero de esas que dejan un cosquilleo en la barriga.
Jorge Portela Director Titular
 CALASANZ•3
























































































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